El hombre propone y Dios dispone.
A grandes malos, grandes remedios.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Quien siembra vientos, recoge tempestades.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Unos por otros, la casa sin barrer.
El casado, casa quiere.
Para el avaro, todo es caro.
Di mentira, y sacarás verdad.
Donde las dan, las toman.
Las cosas claras y el chocolate espeso.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Antes de hablar, pensar.
Una manzana al día, del médico te ahorraría.
Preguntando se llega a Roma.
A enemigo que huye, puente de plata.
Quien más tiene, más quiere.
Quien espera, desespera y el que viene nunca llega.
Donde no hay harina, todo es mohina.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
A palabras necias, oídos sordos.
Más vale tarde que nunca.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Lo poco agrada, y lo mucho enfada.
Perro ladrador, poco mordedor.
La avaricia rompe el saco.
Cada maestrillo tiene su librillo.
Más vale maña que fuerza.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Por San Blas, la cigüeña verás.
Quien se pica, ajos come.
Del viejo, el consejo.
Muerto el perro, se acabó la rabia.
Cada oveja con su pareja.
Cada mochuelo a su olivo.
Pan con pan, comida de tontos.
No hay mal que cien años dure.
Querer es poder.
El que la sigue, la consigue.
Quien calla, otorga.
Nunca es tarde, si la dicha es buena.
Del árbol caído todos hacen leña.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
No hay mal que por bien no venga.
En el país de los ciegos, el tuerto es el rey.
Ojos que no ven, corazón que no siente.
Genio y figura, hasta la sepultura.
Por la boca muere el pez.
Quien mal anda, mal acaba.
En casa del herrero, cuchillo de palo.
A lo hecho, pecho.
A quien madruga, Dios le ayuda.
Haz bien y no mires a quien.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
El gato escaldado, del agua fría huye.
Comer y rascar, todo es empezar.
El saber no ocupa lugar.
El tiempo es oro.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Nunca digas de este agua no beberé por muy turbia que la veas.
Crea buena fama y échate a dormir.
En febrero, busca la sombra el perro.
Las mañanitas de abril son muy dulces de dormir.
Marzo ventoso, abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso.
En abril, aguas mil.
Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo.
Septiembre, o lleva los puentes o seca las fuentes.
En octubre, el hogar de leña cubre.
Al mal tiempo, buena cara.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
De noche todos los gatos son pardos.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Quien busca, halla.
No basta ser bueno, sino parecerlo.
Año de nieves, años de bienes.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
La primavera la sangre altera.
Más vale pájaro en mano, que ciento volando.
A rey muerto, rey puesto.
No es oro todo lo que reluce.
Nunca llueve a gusto de todos.
Dime con quién andas, y te diré quién eres.
Quien canta, sus males espanta.
De tal palo, tal astilla.
No hay peor sordo que el que no quiere oír.
Se piensa el ladrón que todos son de su condición.
El amor y los celos son compañeros.
El que mucho abarca, poco aprieta.
Gato con guantes no caza ratones.
A perro flaco, todo son pulgas.
El hábito no hace al monje.
Obras son amores y no buenas razones.
A falta de pan, buenas son tortas.
Contra gustos no hay nada escrito.
El que no corre, vuela.
En todas las casas cuecen habas.
El perro del hortelano, ni come ni deja comer.
Donde hay patrón no mandar marinero.
Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Cuando el río suena, agua lleva.
Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
Quien de joven come perdices, de viejo come raíces.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Rectificar es de sabios.
Ande yo caliente, ríase la gente.
El que tiene boca se equivoca.
El pez grande se come al chico.
No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Dame pan y llámame tonto.
Poderoso caballero es don Dinero.
Todo se pega menos la hermosura.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Hombre prevenido vale por dos.
Lo prometido es deuda.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Dios da pan al que no tiene dientes.
Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Quien evita la ocasión, evita el peligro.
Con pedantes, ni un instante.
Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Gastate en juerga y vino lo que has de dar a los sobrinos.
En la cama y en la mesa es inutil la vergüenza.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
Agua pasada no mueve molinos.
Contra el vicio de pedir, la virtud de no dar.
Amigo en la adversidad, es amigo de verdad.
Ojos que no ven, corazón que no siente.
Es de bien nacido, ser agradecido.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Después de la tempestad viene la calma.